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Nancy Garza

Autorretrato de la vida misma

D’Arte con Rocío Castelo

Nancy Garza muestra en su obra, pinceladas hiperrealistas donde los personajes habitan entre el mundo real y la fantasía.

La dirección de bibliotecas a través de la Biblioteca Universitaria “Raúl Rangel Frías” de la UANL expone Nancy Garza “Autorretrato de la vida misma”.

Ésta novel artista ha desarrollado una espléndida pincelada hiperrealista que nos acerca a personajes de la vida real que se involucran con los ensueños y fantasías de la autora, revelándonos entre símbolos y alegorías, sus inquietudes y contextos más íntimos.

Una constante, que le da un valor adicional a las obras de Nancy, es mover al espectador a la reflexión partiendo de elementos alegóricos tradicionales como los arlequines que, tras la máscara, con el vistoso traje de cascabeles o el maquillaje, guardan un rostro que desconocemos; en dos de piezas con esta temática descubrimos retratos de su hijo; en el primero, la mitad visible del rostro está pintado de blanco con un círculo rojo, y se vuelve un referente al juego, pero la mirada del muchacho clavada en el suelo, con una lágrima pintada con azul intenso, nos transporta hacia su sentimiento de profunda tristeza. El pequeño juguete vestido de arlequín apenas se sostiene sobre su hombro, la niñez ha quedado rota, atrás.

En la segunda pieza, el joven vuelve la cabeza y nos permite ver el lado que teníamos oculto de su rostro; tiene una lágrima pintada de azul y un endeble circulo amarillo, pero sus ojos ven lejos, afuera y ahora su mirada, como la de quien crece, se vuelve profundamente inquisitiva.

En otra pieza, más surreal, un niño arlequín con una máscara que muestra a dos ratones, en el lugar donde debían asomarse sus ojos, descubre con curiosidad una cortina negra, tras ella otra máscara que tiene sus ojos y que observan al muñeco arlequín nuevamente abandonado. Un gato que observa unos globos de colores que flotan, uno se ha convertido en luna y sobre ella hay un pequeño ratón que el gato ya no puede cazar. La niñez, amante de los animales y la magia, en complicidad.

La mujer es otra constante en sus obras: mujeres con presencia física real que viven entre quimeras, tiempo y sueños, unas veces como ángel, atados por raíces a pesos que le impiden volar; mujeres que se sientan firmes enfrentando al espectador; jóvenes que quieren tocar en sus sueños la luna y se conforman con lágrimas que se congelan en el más allá creando estrellas con brillos de cristal.

Pájaros de papiroflexia entre los cabellos; en tatuajes sobre la piel, pumas detenidas en los dedos con abierta sensualidad en medio de un tiempo que hiere las paredes del lugar que las contiene.

Nancy Garza es creadora de un “autorretrato de la vida misma” con capacidad expresiva, sensibilidad y dominio plástico.

Referencia: El Norte

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